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9,9
19,88 km

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w pobliżu  Tobía, La Rioja (España)

Las tres villas es una ruta circular entre Tobía y Anguiano. Es una ruta exigente por la distancia y el desnivel acumulado pero la belleza del entorno merece la pena.
Fuimos Diana, María, Toño y el menda con el nuevo coche del Toño que sorprendió a propios y extraños. La climatología acompañó en todo momento. Incluso las nubes que hicieron su aparición por la tarde fueron bien recibidas.
Empezamos a andar a las 9:15 desde Tobía. Enseguida llegamos a Matute y cogemos la pista que nos lleva hasta el salto del agua. Una pena que estuviera seco, porque en plenitud de condiciones sería digno de ver. A partir de ahí la cosa se pone un poco cuesta arriba hasta que llegas a un collado boscoso donde nos desviamos un poco por aquello de conocer bien el entorno. Enseguida cogemos la senda que nos lleva a Anguiano. Seguimos el camino pasando cerca de unas vacas donde las mujeres fueron más valientes que los hombres, e incluso nos hacimos amigos de una yegua que se acercó a nosotros sin mucho reparo.
Una vez en Anguiano tomamos una cerveza en una terracita de esas que te hacer saborear profundamente las excursiones al monte. Luego compramos pan, cargamos cantimploras para la vuelta en una fuente que nos animaba a no hacerlo y nos pusimos en marcha.
Cuando llevábamos cinco minutos andando. Toño decide que era el mejor momento para comer. La cervecita de media hora no le había sido suficiente y nos preparamos unos bocadillos de jamón y queso para fortalecer el metabolismo de cara a lo que nos esperaba en la vuelta.
La vuelta presentaba algunas incertidumbres porque las ampollas de María hubieran quitados las ganas a más de uno pero ella quería seguir, y siguió. Joder que sí siguió!!!
Después de una hora subiendo llegamos al collado-bifurcación de la ermita de san Quiles donde nos encontramos los restos de Alicia y nos tomamos cigarrito de esos que hacer historia (yo hablo de oidas porque yo no fumo). Lo más duro ya estaba hecho. Luego continuamos una hora por pista hasta llegar a un desvió que te lleva por un sendero no muy claro a primera vista pero muy directo hasta Tobía.
Una vez en Tobía nos tomamos otra cervecita para rematar la faena. Yo llevé una bolsa de patatas fritas que había conservado intacta durante todo el camino. María llevó cuidadosamente la basura desde Anguiano y Toño se encargó de que nadie nos adelantara durante toda la excursión. Diana se encargó de marcar un ritmo endiablado que a Toño le dejó con la lengua fuera. Cada uno teníamos nuestro encargo y eso nos ayudó a sentirnos parte de un equipo.
Antes de irnos saludamos efusivamente a todos los habitantes de Tobía, un pueblo en el que por otra parte Toño tiene que seguir trabajando un poco para ir entablando alguna que otra relación. Nos sorprendió sinceramente que Toño no conociera a nadie en este pueblo.
En fin, después de tanta chorrada, pasamos un día estupendo disfrutando de lo lindo que es para lo que nos pagan. Excursión muy recomendable para hacer con amigos que no tienen que ser grandes montañeros, pero sí un poco preparados físicamente.

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