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1 425 m
621 m
0
5,8
12
23,04 km

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w pobliżu Caravaca, Murcia (España)

En estos casi cinco años de senderismo el Noroeste murciano no había sido visitado. En este lustro, las bonitas montañas que “separan” las poblaciones de Caravaca y Moratalla no habían sido exploradas. En este corto y a la vez largo espacio de tiempo, el afamado Buitre, no había sido atacado. Por eso, a los “Magníficos”, nos pareció buena la idea de senderear en una salida organizada, y por ello, nos apuntamos a la segunda edición de la Vara Trail. Pero claro, la distancia “corta” de 16 Kms no atacaba la montaña “rapaz”, motivo por el cual decidimos apuntarnos a un nada despreciable (máxime al comienzo de temporada) meneo de 23 Kms. Poco antes de las 8.20 a.m. nos dimos cita en la zona de salida y, dos minuticos después de lo previsto, se dio el “pistoletazo” a los participantes de esta modalidad. Había estudiado muy bien el track que la organización había colgado en wikiloc (con alguna variación manifiesta en relación al realizado en el día de hoy), y sabía que las cosas podían estar justicas para entrar en tiempo (al menos para Pilar y para mí). Como luego veréis, poco me equivoqué. A los pocos hectómetros de la salida, ya pude comprobar que el nivel de los senderistas y sus ganas de meneo era claramente bueno, por lo que ya antes del primer kilómetro Pilar, Paco (que decidió en última instancia acompañarnos – muchas gracias amigo-) y el que suscribe, asumimos un lugar no habitual para nosotros en estos eventos y que, desde luego, nada nos preocupó: cerramos el grupo. Los primeros seis kilómetros transcurrieron en un continuo ascenso con una ganancia de desnivel de unos 450 metros, finalizando en la Cima Balsicas, lugar, además, del primer avituallamiento líquido y sólido. Reposición mixta rápida y, de nuevo, a senderear. A partir de aquí y hasta el kilómetro 11,5 aproximadamente, el recorrido fue un continuo sube y baja que nos permitió, primero, comenzar a observar la bella estampa de El Buitre por su cara noreste, para, después, ascender de forma progresiva por su falda en dirección norte-sur. Avituallamiento líquido rápido en su base y, después de atravesar una bella formación rocosa antigua zona de tránsito de ganado, comenzó, sin duda, la parte más dura de la prueba: en unos mil setecientos metros el desnivel positivo fue de trescientos, y en los últimos seiscientos hasta llegar al escarpado Buitre lo subido fueron prácticamente doscientos; usease, duro-duro. Íbamos justos de tiempo y, tras unas rápidas foticos de rigor confiábamos poder recuperar en la bajada: nada más lejos de la realidad, ya que nos enfrentamos a un descenso bastante vertical (eso lo sabíamos), pero técnico, sinuoso y resbaladizo (eso no lo sabíamos). Ello forzó a un senderear lento y muy cuidadoso de algo más de un kilómetro, tras el cual salimos a pista no fácil, pero más ancha y algo menos vertical. En ese tramo recuperamos algo de tiempo y, tras pasar un control de la organización, seguimos por pista de razonables condiciones para llegar al tercer avituallamiento. Sólido, líquido abundante (salimos a quince grados pero ya estábamos a más de veinticinco) y de nuevo en marcha. Y otra sorpresa. Tocaba ir varios kilómetros por una preciosa senda paralela al espectacular cortado de Peñarrubia; era estrecha, técnica y ,sin duda, nerviosa. Incluso tuvimos que vadear una rambla y realizar algún trepe que otro. Continuamos por ella y nos topamos con la prevista y sabida última cuesta: un kilometrico y poco más de cien metros de desnivel. A estas alturas de la ruta, os lo aseguro, se pegó y de lo lindo. Tras ella, y muy cercano, el último avituallamiento: algo de sólido, bastante líquido y, salvo un mínimo repunte desde él, tocaba seguir tó pabajo. En ese momento, ánimo de los voluntarios que nos comentaron que cinco kilómetros a meta. Íbamos justicos, justicos (de fuerza y de tiempo), y estábamos a unos sesenta y cinco minutos de las siete horas máximas permitidas por la organización (pá darte el diploma, porque llegar, íbamos a llegar). Todo dependía no solo de nuestras fuerzas, sino, también del tipo de “piso” que nos tocara senderear. Mi pregunta fue franca y algo “miedosa”: ¿Cómo es la senda que nos queda?. La cara del chaval me gustó menos que lo que dijo: estrecha y algo técnica. En ese momento, y visto lo visto, sinceramente, pensé que no llegábamos en tiempo. En contra de lo hecho hasta ahora, me puse en cabeza intentando bajar con ritmico y que Paco y Pilar hicieran lo mismo; era difícil, pero…!teníamos que intentarlo!. Exponiendo algo más de lo deseado, y con algún resbalón que otro, nos reagrupamos al final de la misma. Estábamos a algo menos de tres kilómetros de Caravaca y la Meta, y teníamos de margen unos cuarenta minutos. Además, entramos en terreno conocido ya que era común al de la zona de ida: en ese momento lo tuve claro, por poco, pero íbamos a llegar. Controlando, prácticamente juntos los tres en este tramo final, fuimos recorriendo los hectómetros. En la larga recta de meta, nos esperaban Ana, José María, Miguel Ángel y el sherpa José Luis y María que tuvieron el detalle de acercarse a la ciudad de la Santa y Vera Cruz. Estaba hecho. Como habitualmente en estos eventos, manos y bastones juntos en alto; y con el también reconfortante ánimo de los que allí estaban en meta y al “oido” de nuestros nombres del speaker, pasamos por el Arco parando el crono en un casi agónico tiempo de 6 horas y 56 minutos. ¡Reto conseguido!. Nunca he estado (hemos estado) en esta situación, pero, os aseguro, que el gusto y la satisfacción de lo conseguido con Pilar (que nunca puede pero siempre termina) y con Paco (que la mitad de las veces tiene alguna “dolemia” pero también termina) es ,y ha sido, mayestática. Muchas gracias por vuestra compañíra en este difícil, largo y precioso meneo. ¡Y que decir del resto de Magníficos!. El salvaje de mi primo Miguel Ángel ha terminado con mejor tiempo que muchísimos traileros de la misma distancia; mi hermanahijada Ana y mi cuñao Jose María terminando juntos - ¡faltaría más! – en un crono espectacular y, encima, el “promotor” de que nos metiéramos a esta sana “droga en vena” que el senderismo, el sherpa José Luis y su María, aguantando hasta que llegáramos y departiendo un agradable rato con nosotros. Pues se acabó. Mañana, os lo aseguro, toca descanso físico, pero también os aseguro que el próximo domingo, la horda Magnífica volverá a cabalgar de nuevo.

1 comment

  • Zdjęcie Francisco Jose Martinez Martinez

    Francisco Jose Martinez Martinez 2018-05-17

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    La descripción de la ruta es de lo más acertada, el entorno tiene partes espectaculares, pero la dureza de la prueba no permite disfrutar más, muy en al límite el tiempo para el senderismo y menos a principio de temporada. Muy trailera, volveremos más tranquilos.

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