Współrzędne 163

Uploaded 17 września 2014

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8,08 km

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w pobliżu  Brañavieja, Cantabria (España)

La Ruta discurre entre el aparcamiento de Calgosa, en la estación de sky de Alto Campoo y el aparcamiento del Alto del Henar, seis kilómetros antes de donde hemos dejado el coche. Al no tratarse de una ruta circular, sería necesario realizarla en, al menos, dos vehículos, o bien deshacer lo andado por carretera para recuperar el coche, lo cual puede resultar un poco monótono, cansado e incluso peligroso al tratarse de una carretera con poco arcén.

Una vez que hemos dejado el coche en el aparcamiento de Calgosa enfilaremos dirección a las pistas de sky de la izquierda, concretamente la que todos los esquiadores conocemos como “el Cuchillón”, para ascender por pista, que en breve dejaremos para, en dirección sur este rebasar un collado con amplias vistas de todo Campoo. Seguiremos por pequeños senderos hechos por el ganado hasta un lugar precioso llamado “Hoyo Sacro”, donde, a pié de un roquedo, ver una cabaña particular en un lugar precioso. Tendremos que atravesar un pequeño arroya serpenteante que, dependiendo de la época del año en la que hagamos la ruta nos costará más o menos vadear. Lo normal es que no suponga gran problema. En este tramo coincideremos con otra ruta el PR-S 82 Senda a Hoya Sacro.

A continuación, enfilando en dirección sur llegaremos a otro lugar, la cuenca de Guzmerones y a su cabaña, que no son tan encantadores como pueda ser Hoyo Sacro, pero que tiene una bonita panorámica del Rincón de Cirezos y de las laderas del abedular de Cotomañicos.

A partir de aquí los senderos se pierden un poco y debemos de dejarnos llevar un poco por nuestra intuición montañera buscando siempre los mejores pasos dirección valle a bajo, sin pérdida posible, salvo en caso de densa niebla, que nos podríamos despistar. En caso de buena visisbilidad, trataremos de no alejarnos demasiado del cauce principal del arroyo que baja de Guzmerones buscando el mejor sendero entre brezos, escobas y roquedos. Una vez que comencemos a descender conviene posicionarse en la orilla izquierda del arroyo porque si no, más adelante, cuando comienzan las cascadas el arroyo baja mucho más crecido y se hace difícil el cruce.

A medio kilómetro de la confluencia entre el Hijar y el Cirezos, comenzamos ya a oir el tronar de las cascadas de este último. Para ver los saltos de agua tendremos que adentrarnos un poco entre la vegetación abandonando momentáneamente nuestra ruta de bajada para, posteriormente retomar el camino. De esta manera llegaremos a una braña, donde desaparecen en gran medidas las escobas y se hace más fácil caminar. Se trata de terrenos con abundante pasto y donde confluyen los dos ríos antes citados. Es aquí, antes de atravesar un puente de piedra donde podremos admirar el espectáculo que supone las Cascadas del Río Cirecos, que cuentan con un escalonamiento en varios saltos, algunos de bastante altura y que terminan en una poza, antes del puente, donde los más valientes pueden aventurar un baño si no le tienen miedo a la baja temperatura del agua. Lógicamente es una ruta que recomendamos hacer en primavera, inmediatamente después del deshielo que es la época en la que los ríos de montaña bajan con muchísimo caudal y la ruta puede hacerse sin problemas de nieve, salvo que la hagamos en invierno pero, eso sí, provistos de raquetas.

Una vez que hemos disfrutado de las Cascadas del Cirezos y hemos repuesto fuerzas en las lajas de piedra que hay en la poza que se forma antes del puente, atravesamos éste ya en dirección sur oeste, por una amplia pista que nos conducirá en ligero descenso hasta el Collado del Hijar. Atravesaremos una zona de pastos, dónde suele haber caballos junto a una cabaña y a una nave ganadera. Una vez llegados a una amplia curva con un puente que atraviesa el río, nosotros seguimos de frente, sin abandonar la pista que traíamos. Ese puente , que no atravesaremos, conduce por una preciosa pista hasta una braña con una cabaña. La ladera de la montaña, al otro lado del río, que traemos siempre a nuestra derecha es un inmenso y precioso robledal. El último kilómetro y medio, desde el puente hasta la carretera lo haremos en una ligera pendiente ascendente que no supone ningún esfuerzo.

En caso de que queramos admirar la belleza de las cascadas de Cirezos, incluso en pleno invierno, sin problemas de orientación y de desnivel, otra opción recomendable es dejar el coche en el Henar y hacer recorrido de ida y vuelta desde este punto. En prácticamente cuatro kilómetros de terreno, prácticamente llano, habremos alcanzado las cascadas de Cirezos, volviendo por el mismo camino hasta el vehículo. Recordemos que en pleno invierno probablemente se haga indispensable el uso de raquetas para poder andar sobre la nieve.

El río Hijar que nos habrá estado acompañando hasta encontrarse con el Cirezos es el río que da origen más abajo al Río Ebro, que tras recorrer más de 20 kilómetros por la cabecera del Valle de Campoo y tras un breve trayecto subterráneo de 800 metros resurge en la localidad de Fontibre, recibiendo entonces el nombre de “Ebro”. Este hecho ha sido demostrado realmente por técnicos del Instituto Geológico y Minero de España en 1987, tras verter en el río fluoresceína, vieron que el mismo caudal del Híjar era el que aparecía teñido en las fuentes del Ebro en Fontibre.

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